viernes, 13 de enero de 2017

Jaled al-Asaad

La traducción de hoy también está relacionada con el arte pero esta vez desde una perspectiva totalmente diferente: la de la geopolítica, la barbarie y la guerra; y la del amor y el valor. Es la historia de un individuo que dio su vida en su intento de preservar lo que mas amaba: el legado artístico e histórico de su cultura.

Se trata de un artículo redactado por Ben Hubbard para The New York Times publicado el 19 de Agosto de 2015.
En esta breve introducción aportaré algunos datos que no pertenecen al texto original y como no, mi opinión personal.

Miembro del Ba´ath (Partido del Renacimiento Árabe Socialista) desde 1954 y Licenciado en Historia por la Universidad de Damasco en 1956. Sin lugar a dudas, Jaled al-Asaad fue el máximo defensor de la historia y cultura siria. Durante los 50 años que estuvo al frente del Sitio Arqueológico y el Museo Nacional de Palmira dirigió los proyectos de exploración y restauración de innumerables joyas del pasado. Participó en numerosas conferencias alrededor del mundo, publicó más de 20 libros y lideró la campaña para que Palmira fuera incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

En mayo de 2015, cuando los yihadistas tomaron Palmira, participó junto a 2 de sus 11 hijos y a su yerno en el salvamento de 400 piezas antiguas.
Y yo me pregunto ¿Cómo un ser de tal envergadura, que dedicó su vida a la preservación de la historia y el arte de su cultura pudo acabar decapitado en una plaza pública a sus 83 años?

Estoy convencido de que la raíz de los conflictos en Oriente Medio llega hasta nuestro confortable y seguro mundo occidental. La interpretación que hacen del Corán los grupos terroristas es una escandalosa aberración, exactamente igual a la que realizó el Tribunal de la Santa Inquisición durante la Edad Media europea (y sigue realizando la institución católica en demasiados casos), o la que realizan los integristas hebreos en Palestina.
Existe un conflicto desde hace más de mil años entre las dos principales ramas del Islam: Sunitas y Chiitas; y existe un conflicto desde la 1ª Guerra Mundial entre hebreos y palestinos por el control de la llamada Tierra Santa. Pero no hay que tener el premio Nobel para darse cuenta de que dichos conflictos son aprovechados y alimentados por las “democracias” occidentales con fines geopolíticos, económicos y estratégicos.

Lo peor de todo ello es que los que más lo sufren son los millones de árabes inocentes que solo quieren vivir en paz. Es a ellos en general y a Jaled al-Asaad en particular a quien va dedicada esta entrada.


Ilustración de Jaled al-Asaad por Javier Sebastián

El experto sirio que protegió el legado histórico de Palmira muere de manera truculenta a manos del ISIS

Ben Hubbard. 19 de Agosto 2015

BEIRUT, Líbano - Durante décadas fue el conservador de gran parte de los tesoros arqueológicos de Siria. Exploró las extensas ruinas de su ciudad natal, puso a su hija el nombre de la ancestral reina de Palmira: Zenobia y estaba tan involucrado con su desarrollo que un historiador le apodó “Sr. Palmira”. Ahora, meses después de la caída de su ciudad a manos de los yihadistas del Estado Islámico, Jaled al-Asaad, el jubilado director del yacimiento arqueológico y el Museo de Palmira, también ha caído.
Tras mantenerle detenido durante semanas, el martes los yihadistas le arrastraron hasta una plaza pública en la que un enmascarado le decapitó ante la multitud, tal y como han narrado los familiares del Sr. Asaad. Después ataron por las muñecas su cuerpo ensangrentado y lo colgaron de un semáforo con su cabeza aun portando sus gafas entre sus pies, según una foto distribuida en redes sociales por los acólitos del Estado Islámico. Antes de asesinarle, los yihadistas le interrogaron en vano sobre dónde encontrar los tesoros ocultos de la ciudad, comunicaron los medios de comunicación sirios, sugiriendo que el anciano conservador murió protegiendo aquello a lo que dedicó su vida.
La decapitación pública del Sr. Asaad, que se había jubilado hacía una década y acababa de cumplir 83 años, pone en relieve la brutalidad del Estado Islámico en su intento de derrocar el gobierno del Presidente Bashar al-Assad y reemplazarlo por su severa interpretación del Islam a lo largo y ancho del auto denominado califato en zonas de Siria e Irak. Los estudiantes que le conocieron dicen de él que más que un estricto académico era un erudito autodidacta apasionado con la historia de su ciudad natal.
Yasser Tabbaa, especialista en arte y arquitectura islámica de Siria e Irak afincado en Ann Arbor, Michigan afirma que Asaad era conocido y respetado por aprender de manera autodidacta a descifrar y leer las ancestrales inscripciones de la ciudad y participó en numerosas conferencias presentando las investigaciones que llevó a cabo durante décadas. “Fue toda una autoridad en el yacimiento arqueológico más importante de Siria” dijo Tabbaa.
Al igual que muchos profesionales sirios, Asaad era miembro del partido que gobierna Siria: El Partido del Renacimiento Árabe Socialista, conocido como Baaz, lo cual posiblemente le permitió desarrollar su trabajo, pero políticas aparte, su profundo conocimiento acerca de los yacimientos le convirtió en una ineludible fuente de conocimiento para los investigadores de todo el mundo.
“Aquel que quisiera trabajar en algo relacionado con la historia de Palmira tenía que trabajar con Jaled al-Asaad” dijo Amr al-Azm, catedrático de Historia de Oriente Medio y Antropología en la Universidad Shawnee State de Ohio. “El era el Sr. Palmira”.
Asaad nació y vivió toda su vida en Palmira, abandonando la ciudad únicamente durante el periodo en el que cursó sus estudios de Historia y Educación en la capital de Siria, Damasco. Fue nombrado director del yacimiento arqueológico  y del Museo de Palmira en 1963, posición que mantuvo hasta su jubilación en 2003, tras la que cedió ambos cargos a su hijo Walid.
Las extensas ruinas de la ciudad narran la historia de la antigua ciudad-oasis en el desierto al noreste de Damasco, e incluyen un teatro, varios templos, viviendas y cementerios. La Unesco declaró Palmira patrimonio de la humanidad y la describió como “el ejemplo consumado de un antiguo complejo urbanístico”. Gran parte de los descubrimientos más importantes se realizaron bajo su dirección.
“Dedicó su vida entera a este lugar, revelando la fascinante historia de Palmira e interpretándola para que todos podamos aprender acerca de esta gran ciudad que fue un cruce de caminos del mundo antiguo”, aseguró Irina Bokoya, Directora General de la Unesco, añadiendo que se sentía “consternada e indignada” por el asesinato.
La historia de la ciudad la había convertido en una gran atracción turística hasta que se produjo la revuelta contra el presidente Assad en 2011, que desembocó en la actual guerra civil. Mientras los rebeldes invadían otras zonas del país, Palmira permaneció bajo el control del gobierno hasta el mes de mayo en el que se produjo el asalto de los yihadistas del Estado Islámico, con el subsecuente temor a que destruyesen algunos de sus tesoros y vendiesen otros para financiar sus operaciones.
A través de una llamada telefónica desde la ciudad siria de Homs, Mohammed, hijo de Asaad, afirmó que su padre se había negado a abandonar la ciudad alegando que los yihadistas no serían capaces de perseguir a un anciano. “Era un funcionario retirado de avanzada edad” dijo el más joven de los hijos de Asaad. “Sabía que era inocente y nunca pensó que el ISIS le haría daño”.
Khalid al-Homsi, sobrino y vecino de Asaad comentó que los yihadistas arrestaron a su tío durante unos días cuando tomaron la ciudad, liberándole más tarde y arrestándole de nuevo unos meses después. Dijo también que su tío apoyaba el gobierno de Bashar al-Assad y se sobresaltó al saber que los protestantes se habían armado en contra del gobierno, pero nunca se planteó abandonar la ciudad. “Vivía por y para la ciudad y sus tesoros y era muy mayor”, dijo Homsi. “¿Dónde iba a huir a su edad? Afirmó que lo que le pasase a la gente le pasaría también a él”.
A medida que asaltaban territorios en Siria e Irak, el ISIS ha atacado yacimientos históricos detonando bombas y destruyendo estatuas prohibidas por su estricta interpretación del Islam. En la foto del cadáver decapitado de Asaad, un cartel escrito con tinta roja cuelga de su cintura en que se le acusa de apóstata y se enumera los crímenes por los que se le acusa como: representar a Siria en “conferencias de infieles”, servir como “director de la idolatría” en Palmira, visitar Irán y comunicarse con un hermano agente de los servicios secretos sirios.
Antes de que los yihadistas entraran en la ciudad el personal del museo se llevó un gran número de reliquias a lugares más seguros del país. Algunas de las piezas de gran tamaño que no pudieron llevarse han sido destruidas, así como numerosas lápidas de la zona. Se cree que los yihadistas no han causado una importante destrucción en las ruinas de la ciudad, y muchos creen que las están usando a modo de escudo protector asumiendo que la coalición de fuerzas liderada por Estados Unidos, que actualmente está atacando al ISIS en Siria e Irak no bombardearán un yacimiento patrimonio de la Unesco.

En la redacción de este artículo colaboraron Hwaida Saad desde Beirut, Graham Bowley desde Nueva York y Somini Sengupta desde las Naciones Unidas.




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ENGLISH TEXT

Today´s translation is also related to art but this time from a totally different perspective: geopolitics, brutality and war; and of love and courage. It´s the story of an individual that was killed for fighting to preserve what he most loved: his culture´s artistic and historic legacy.
The original article was written by Ben Hubbard for The New York Times and published on August 19th 2015.
In this short introduction I´ll provide some data that wasn’t mentioned in the original article and of course, my personal opinion.
Member of the Arab-Socialist Ba´ath Party since 1954 and with a Bachelor Degree in History at the University of Damasco since 1956, without a doubt Khaled al-Asaad was the greatest protector of Syria´s culture and history. During the 50 years he was in charge of the Archeological Site and the Museum of Palmyra he led many projects of exploration and restoration of unaccountable antiquities. He participated in many conferences around the world, published more than 20 books and directed the campaign to include Palmyra in UNESCO´s list of World Heritage Sites.
In May 2015 when the jihadists seized the city, he along 2 of his 11 sons and one of his nephews participated in the rescue of 400 historical pieces.
And I ask myself: “How such a being that dedicated his whole life to the preservation of his culture´s art and history could end up beheaded in a public square at 83 years of age?
I´m convinced that the root of the conflicts in the Middle East reaches our safe and comfortable western world. Terrorist organizations pervert the original meaning of the Koran, just like the Holy Inquisition Tribunal did in the European Middle Ages (and that sadly the catholic institution still does nowadays), or as the fundamentalist Hebrews do in Palestine.
There has been a conflict that lasts over 1000 years among the two major Islamic branches: Sunnies and Chiies; and there has been a conflict since WWI among Hebrews and Palestinians to control what they call the Holy Land. But one doesn´t need to have the Nobel Price to realize that these conflicts are abused and fed by our Western “Democracies” for geopolitical, economic and strategic purposes.
The saddest part is that the ones that truly suffer this situation are millions of innocent Arabs that only want to live in peace. This entry is dedicated to all of them and especially to Mr. Khalid al-Asaad.

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